El mismo asado, pero 42% más caro

22-04-2011, 10:24 - Un periodista de La Nacion verificó esa suba al comprar lo mismo que hace un año, en el mismo local

La idea era cocinar un asadito simple, sencillo, familiar. Nada raro, apenas algo de carne, unos choris, unas papitas de picada, un par de cervezas bien frías, un par de cosillas más y, dado que estábamos en la previa de Semana Santa de 2010, un conejito de chocolate de Pascua para los chicos. Total: 104,50 pesos. Ahora, en la Pascua siguiente, la misma compra, idéntica, cuesta 42,37% más.

El porcentaje no es arbitrario. No. Ocurre que soy algo metódico -según los que me aprecian- o quizás un poco obsesivo -según esos mismos que me aprecian cuando los exaspero-. Y la cuestión es que me gusta guardar papeles. Entre otros, los tickets de supermercado como el del asadito de la noche del sábado 20 de marzo del año pasado.

La compra, vale aclarar, fue en un local de una conocida cadena de supermercados nacional. No se trata, pues, ni de un súper chino ni de un almacén de barrio ni de una tienda fashion con productos premium o que te arranque la cabeza ya por sólo respirar el aire que, según promocionan, trajeron de París.

También vale aclarar -por las dudas de que el lector se lo pregunte- que la compra de este año fue idéntica a la de 2010. Mismo súper, mismos productos -también incluyó una morcilla salada, un par de choclos, hamburguesas para los chicos y el clásico dulce de batata-, de las mismas marcas y hasta el mismo pesaje de pan blanco.

Comparar la compra, también debo reconocer, puede resultar arbitrario. Porque si quizás hubiera comprado otro producto -¿otra marca de cerveza, acaso?- la suba porcentual habría sido más baja. Pero es lo que es: el asado que me costó $ 104,50 aquel 20 de marzo salió $ 148,78 el 7 de este mes.

¿Por qué no lo hice el mismo día? Bueno, en rigor, también lo hice. Pero, como la Pascua cayó este año unas semanas más tarde que el año pasado, el conejo de chocolate no estaba aún disponible en las góndolas. Ergo, la comparación era incompleta. Así que esperé hasta la primera oportunidad en que encontré al chocolatoso orejudo en el súper.

Conejo benevolente
De todos modos, si al lector le interesa, aquí le va la comparación "preconejiana". El aumento año contra año fue de poco más del 43 por ciento. Es decir que el mamífero orejudo ayudó a bajar, siquiera un poco, la cuenta definitiva.

También se preguntará el lector -si revisara mi lista del súper- cómo se me ocurrió comprar peceto para un asado. Bueno, se me chispoteó. Era tarde -y quería empezar cuanto antes el fuego-, leí a las apuradas que era novillito y me di cuenta del error demasiado tarde. Es decir, ya en mi casa y cuando mi mujer me preguntó lo mismo.

Por suerte, en casa teníamos unos bifes, por lo que el peceto quedó para la semana, al horno y con papas, y para ese asado nocturno suplimos la falta de potencia carnívora con la picada, los choris y las hamburguesas.

¿Qué aumentó más? Como si fuera una cruel ironía, el peceto -de 21,82 a 43,14 pesos, o 97,70%-, mientras que las cervezas subieron 42 por ciento -pero, como comprenderá el lector, son innegociables-, entre lo más llamativo. ¿Y lo que menos subió? Los chorizos -raro, ¿no?- y el pan. Pasaron de $ 3,06 los casi 400 gramos a $ 3,33, sólo 8,82 por ciento más.

Constatar la diferencia pecuniaria que media entre uno y otro asado convalidó siquiera un poco el reclamo del líder de la Confederación General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano, quien a la hora de exigir aumentos salariales apeló a la "inflación del supermercado".

Moyano expuso, así, sus diferencias de visión con la polémica estadística oficial que provee el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y que, por ejemplo, estimó el viernes pasado que la evolución de precios minoristas al consumidor entre marzo de 2010 y marzo de 2011 fue del 9,7% en el área de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano.

El cálculo del Indec, también vale remarcar, incluye muchos más factores en su ecuación que sólo alimentos y bebidas. Y algunos de esos factores, a su vez, no subieron tanto como otros, lo que como en todo cálculo reduce el promedio.

Pero al revisar los tickets el camionero me sonó más auténtico. "Nosotros tenemos como base la inflación del supermercado", alertó Moyano el 14 de enero último, cuando reclamó una suba salarial de "entre 20 y 20 y pico por ciento", que luego cerró en el 24 por ciento. Lejos de mi casero índice "asadoril", pero para los choris y la cerveza alcanza y sobra.

Hugo Alconada Mon
LA NACION

Viernes 22 de Abril de 2011 | 0 comentarios

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