Inundaciones: qué hacer para reducir sus pérdidas millonarias


Según los expertos, debe avanzarse en la gestión integral por cuencas.



Aunque después le bajó el tono a su frase, el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, culpó a esta provincia de "tirarle el agua". No es la primera vez, y si las soluciones siguen sin llegar, no será la última-que en medio de inundaciones haya un enfrentamiento entre provincias.



A este caso se le suman los de Santa Fe, Santiago del Estero y Salta por el río Salado o el de Córdoba, Buenos Aires y La Pampa por la laguna La Picasa.



La región centro es la más complicada del país porque tiene infinidad de cuencas endorreicas (cerradas en sí mismas) que la convierten en una especie "de plato" por lo que para desagotar se deben hacer canales que lleven el agua hasta el Atlántico.



¿Cuál es la dificultad? La firma de acuerdos interprovinciales que son cruciales para ejecutar las obras. Hacen falta permisos de paso y hay resistencia no sólo de los gobiernos sino también de los productores que, en muchos casos, se niegan a ceder tierras.



Los problemas datan de décadas, pero, según algunos especialistas en recursos hídricos, se profundizaron en los últimos años con un avance de la agricultura con baja rotación de cultivos. A la falta de obras se sumó la impermeabilización de los suelos. "El agua llega más rápido y sale más lenta", graficó un experto a La Nación.



Sobre ese punto, Rodolfo Gil, investigador del Instituto de Suelos del INTA Castelar, afirmó a este medio que es indiscutible que la rotación de cultivos es positiva, "incluso" para la conservación de los suelos.



"Es importante hacer cultivos que aporten mucha biomasa al suelo como sorgo, trigo y maíz. Pero la soja no tiene la culpa, la causa es la baja intensificación de cultivos, que se haga uno por año cuando tenemos doce meses para producir", afirmó.



Explicó que en la zona pampeana la demanda de agua de la atmósfera es de 1100 milímetros anuales. Es decir, si tuviera una pastura todo el año la naturaleza absorbe esa cantidad, pero si se hace un solo cultivo, "sea soja, maíz, sorgo", toma unos 500 milímetros. "El resto queda en el suelo y como el vaso ya está lleno, escurre se va a las zonas más bajas", precisó.



Qué dice la ley



La Constitución argentina establece que todas las aguas públicas son de dominio provincial y son esos gobiernos los que ejercen jurisdicción sobre ellas, salvo la navegación y el comercio internacional o interprovincial, que son de dominio nacional.



Si las provincias no pueden llegar a acuerdos, la Nación tiene que arbitrar. Todos los actores de estas batallas coinciden en que "nunca hubo una política de Estado, nunca se trabajó con decisión".



Si cada distrito maneja el agua a su criterio, el resultado es el que está a la vista, según los expertos. Los especialistas enfatizan que la solución debe pasar por una gestión integrada de cuencas en la que deben participar las diferentes jurisdicciones que son parte del territorio atravesado por el agua.



Referentes consultados por este diario indicaron que contribuiría a un manejo consensuado de cuencas la elaboración de planes de ordenamiento territorial que deben subordinarse a las políticas ambientales y de gestión de agua.



José Weber, ex subsecretario de Recursos Hídricos de Santa Fe, ratificó a este medio que las características de las cuencas de llanura dificultan la toma de conciencia del caudal de agua que se mueve y se complejiza con la intervención del hombre, tanto por la producción agrícola como por las obras.



"Hay que pensar en políticas de Estado que son muy difíciles en este país. Los comités de cuenca interprovinciales creados por ley deben condicionar técnicamente las características de las obras, pero se termina trabajando bajo presión y se hacen canales que no resolverán nada", señaló.



Para David Torre, ex director de Conservación de Suelos de Córdoba y experto en gestión del agua, es histórica la ausencia de un manejo integrado e interdisciplinario de las cuencas y el resultado es un sistema "colapsando".



"En el caso de los productores, a quienes no responsabilizo de los problemas, también deben entender que no se puede seguir demandando sin ser parte de la solución. Si todos tenemos reacciones espasmódicas cuando la inundación ya está, la respuesta es hacerse cargo de la emergencia pero no de lo estructural", agregó.



Edgar Castelló, secretario de Recursos Hídricos de Córdoba, planteó que en los últimos tiempos se viene interactuando "bien" con las otras provincias, aunque admitió que además de las mayores lluvias el elevado nivel de la napa y la falta de absorción de los suelos dificulta las soluciones.



Ante LA NACION reconoció que, en función del nuevo contexto ambiental y productivo, los diagnósticos deben readecuarse al igual que las obras.



 



Fuente: La Nación – Gabriela Origlia


Miercoles 18 de Enero de 2017

Etiquetas: inundaciones

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